No sabemos como llegaste aquí, ni lo que estas buscando, pero esto es con lo que te vas a encontrar

lunes, 12 de diciembre de 2011

Clase Media.

J.C.C.


Donde los ojos no se animan a-parecer-se sumerge en mierda un cartel
La lluvia decanta en mi barrio con sed
De mí
De mi familia
Mis amigos
Vecinos
De los que llego a ver

Yo no preciso saber
“Las bombas trabajan para usted”
Quiero que exploten de una vez
Toda la periferia de Santa Fe 
Como las noticias de ayer y hoy también
Erradicar los negros de una vez
Hacerlos transparentes y fieles al gen

Montañas de mí
De mis amigos
De mi familia y vecinos
Mantienen lejos del barro mis pies

En la cumbre el terreno está suelto, es áspero y frío
Tropiezo con alguna piedra de vez en cuando, no puedo evitarlo
Se cae por la ladera desigual
Rueda, toma impulso y llega abajo como una bala perdida
Sobre los techos de chapas se escurre una lágrima
Y se oxida con los clavos que mantienen quieta la precaria estructura social.

domingo, 30 de octubre de 2011

Velorio.

Por Gelatina Mexicana.

Recuerdo de nuevo este sabor a realidad cruda, su sangre disolviéndose en mi lengua, su consistencia de fibras y células frescas, su olor a vida muerta. Desaparecen todos los colores y sabores que había armado en mi mente para disfrazar ese sabor, para sentir que comía algún dulce sabroso y poder disfrutar un poco la obligada merienda diaria. Odio tener el verdadero sabor en la boca, odio que ese sabor sea el verdadero, y detesto tener que hacer tantos trucos para poder disfrazarlo, además aborrezco recordar todo lo anterior cuando se cuela de golpe a mi mente, en una breve distracción mía en que los sentidos hambrientos siguen su verdadero instinto de sentir. Y otra vez caigo por el tobogán en forma de espiral hacia el submundo, el único lugar que existe plenamente y carece de la fantasía cotidiana. Voces que se alcanzan a oír desde lejos, gritan recordándome aquello de lo que he huido y recordándome con frialdad que este submundo es absolutamente silencioso. He pensado alguna vez que me gustaría poder traerte a ratos conmigo, pero sería cruel compartirte este lugar que nada tiene de positivo y cuyas cualidades no son ni atractivas ni benéficas, este lugar en el que nunca nadie cuerdo desearía estar, al que no puedo evitar volver constantemente, mi lugar. Nadie que sea incapaz de ver podrá llegar, y nadie que sea capaz de ver, como tú,  querrá caer hasta aquí, es comprensible, la realidad no podría sorprenderme con un truco parecido a los que tengo que ingeniarme para subir la escalera del tobogán cada vez que me resbalo, sería tan improbable como la misma existencia de aquél tobogán. A veces me veo desde arriba y me compadezco de mí como lo haría por un ratón atrapado en un laberinto. Regreso a otro recuerdo reciente que todavía vibra en destellos detrás de mis ojos, es la misma desagradable sensación que provocan los momentos que no se detienen para poder pensarlos. Es tan necesario y sería tan placentero quedarse revolviendo las ideas en el aire sin avanzar hacia ningún lado, pero el tiempo corre y tienes prisa, el pensamiento práctico te ordena que me ordenes dejar de amasar y meter la masa al horno o nunca tendremos listo el pan, en el horno se cumplen los minutos y se calcinan los bichitos de la levadura. Todavía me refugio en esas escenas que un día imaginé. Cuando nada coincide con ninguna posible explicación no queda más que imaginar o volver al recuerdo de lo imaginado. Me abrazas para traerme de regreso. Creo que al final de la vida cuenta lo mismo aquello que se imaginó con la fuerza suficiente y la frecuencia necesaria, que lo vivido superficialmente. Después me da risa, esa risa que te aterra, una risa eufórica que se burla de cada palabra dicha, que sirve de consuelo al camuflaje forzado de todo lo expuesto, y sirve de llanto al entierro del submundo que muere por centésima vez para reencarnar más adelante en el tiempo. Veo tus ojos y hago una mirada que no conozco, te doy a entender algo que no imagino, respondes esperanzado- te prometo que dejaré de fumar antes de que acabe el año- hay una pequeña pausa y luego yo sonrío honestamente, con un gesto habitual que te tranquiliza. 

viernes, 21 de octubre de 2011

Dos


Por Flora la Exploradora...


Cierro los ojos, aprieto con fuerza los dientes... no, ella no se va a ir de este lugar, sólo se va a ir después de que yo me haya ido...maldita sea! Mejor dicho la re putísima madre!;si hace 45 minutos hubiera sabido que mis invocaciones aún funcionan no la hubiese nombrado, no la hubiese traído de los pelos a mi mente, y de mi mente incontinente a mi boca floja. 
La persona que está conmigo en el bar la mira sorprendida, debe estar pensando en que sucedió un chiste astral, de que el universo entero se me caga de risa, no, eso lo estoy pensando yo. 
Mientras ella sacude su melena y nos muestra el tatuaje nuevo que se hizo, estira el cuello y hace la maldita mueca de sonrisa y ceja levantada que detesto -tenemos los mismos gestos- me ignora con una naturalidad tal que si no la conociera diría que ni se le nota que lo hace a propósito... 
No se me ocurre que hacer mientras ordeno en mi anaquel mental las emociones: le quiero apretar el cuello? quiero abrazarla? escupirle la cara? pedirle explicaciones?... se ve que todo esto me atonta porque sólo miro el vaso de cerveza, se me acaban de aflojar las rodillas, hace cuánto que no sentía esta ansiedad... creo que mientras ella luce encantadora a mi se me nota que no manejo la tensión. 
Antes de que  mis jueguitos con los dedos y los papeles de la mesa se comiencen a tornar enfermizos me salva la campana, suena un “ringtone” salvador, atiendo, y el oído del otro lado no entiende nada, porque empiezo a inventar una conversación, me auto-contesto, entonces me preguntan  desde el auricular .-estás bien? 
- no, no- mientras me levanto esquivándola –(está en cuclillas al lado de mi silla) estirando la boca cómo en gesto de cortesía, sin apartar el teléfono de mi oído derecho... 

Una vez adentro del baño aclaro  a quien me llama que estoy en estado de shok, y no puedo seguir ninguna conversación coherente, corto y empiezo a observar el viejo y derruido baño; solía ser uno enorme y antiguo  antes de que lo separaran en dos cubículos mas, por suerte todavía conserva la pileta oval  original ,en la que nos sosteníamos el pelo mientras la otra vomitaba. Para mi eran tiempos difíciles, siempre fueron difíciles mis tiempos... 
Y  empieza a parecerme lógico el encuentro, no se puede hablar gratis de las personas, cada vez que las nombramos las invocamos, y eso es justamente lo que le decía a quien me acompañaba 45 minutos atrás, habíamos empezado trayendo a nuestros padres adolescentes a nuestra mesa ,después nos invocamos nosotros mismos de pequeños, invocamos a los profesores inspiradóres,a los garcas , hablamos de los amigos que ya no están ... justamente ahí se me ocurrió nombrarla; seguramente ella y yo  nos habíamos agarrado de las manos en la misma mesa, en el mismo bar, años atrás, seguramente nos habíamos encontrado y todo  nos había parecido infinito, hondo, muy  hondo... eso, antes de prohibirnos decir nuestros nombres. 
Venía a mi a vengar las palabras que se me había ocurrido soltar; este lugar debe ser poco menos que un santuario para nuestra historia,  acá crecimos, lloramos, amamos, rompimos, partimos, un montón, un montón de verbos... acá inventamos cuentos, leímos libros, tomamos los primeros  virtuosos alcoholes, nos hicimos miles de confesiones, y justo acá,   luego de un velo de un año te aparecés, por supuesto, nuestro encuentro tenía que ser así... Mágico. 



Después de vos me quedo  un mal gusto acerca de la gente “mágica” las mujeres mágicas, pff!, después de vos puse en duda el mundo entero, mi mundo entero... me supongo que es porque logramos hacernos sentir eso que la gente tarda tanto en sentir...   precoces  (sospecho que nos encantaba esa palabra), en algún momento eso nos hacía sentir muy especiales, nadie, absolutamente nadie en el mundo entendía el código; con nadie, absolutamente con nadie volví a sentir que se podían bailar las palabras, colorear las notas musicales.   
Cuándo te conocí no me caías bien, tiempo después me dijiste que yo tampoco a vos, calculo que era una especie de envidia, unos celos atroces de ese magnetismo tuyo... pero algún día bajamos la guardia, ahí es que pasó todo eso que ya no me gustó recordar o extrañar con el tiempo,  éramos dos para todo,  charlábamos horas abajo de la cama, o proyectando proyectos, vos me enseñabas a ser hippie, y yo te enseñaba eso que dice la gente que les enseño (todavía no entiendo). 
No te gustaba, no te gustaba nada de nada que nadie se metiera con tus cosas, tus cosas, tu gente, tus ambientes, ¿era yo de esas “cosas”?...a mi no me importaba, estaba segura de que era una burbuja sin dolor...si, si, seguramente era una burbuja, pero  obviamente que venía con la cuota de dolor incluida. 
Había algo oculto debajo de la piel, tomarnos juntas ese licorcito bohemio no nos había echo “hermanas”, curiosamente, y a pesar de que nos queríamos con locura esa palabra nunca se nos quiso caer del bolsillo, quizás porque no correspondía. 

Tal vez  en este momento no tengo demasiadas ganas de pasar en limpio, sólo sé que siento una terrible amenaza, me vuelvo todo lo que hace tiempo que no soy: una ser miedoso; que acaba de activar sus sensores ancestrales, animales, sus funciones de defensa; mis piernas sólo atinan a salir corriendo y es justamente lo que no pienso hacer. Me miro en el espejo: soy yo, cuánto me cuesta ese “yo” en este momento, cuánto superyo mete freno a ese “ello” que no quiero ni oler, no quiero ni saber cuánto guarda abajo... me acomodo  el pelo y abro la puertita- persiana de madera derruida... seguís charlando, me mirás de reojo, y le digo a mi acompañante con total frescura -Era Mariano, quería saber cuándo hacíamos esa comida en su casa- después de soltar la enunciación te miro y te digo -Cómo andás? Que casualidad, justo te habíamos nombrado... girás con mucha elegancia el cuello me mirás con los ojos abiertos, grandotes, raros, y se te hace la sonrisita de costado, esa muequita de desprecio 
-Me invocaron diciendo mi nombre   

(la puta madre! Cuándo será el día que dejemos de saber...) 
De repente me medís, hace cuánto que no nos medimos, a ver ¿“quien la tiene mas grande”?, ya que te hablo, vos, con total frescura decís 
-puedo? 
Pidiendo permiso en la silla que sobra y te sentás, sentás a tu amiga al lado de la mía, y el fuego empieza, una vez mas...ya me había olvidado lo difícil que era charlar con vos intentando poner la negativa a todo lo que dijera la otra... 
Una vez me dijiste que yo me iba de vos, te dejaba sola, te hacía notar que no éramos una oponiéndome a todo, supongo que ahora estás haciendo lo mismo, me marcás con los tapones de punta que todos mis blancos son tus negros. 
Digo “familia” decís “soledad” 
digo”calma” vos decís “movimiento” 
digo “hipocresía” vos decís”verdad” 
digo: “no existe la institución que te abarque por completo, pero no por eso vas a dejar de participar” decís: ”es conveniente así crear tu propia institución” ,digo: ”pero entonces esa no va a abarcar a cada persona”...entonces todo se empieza a relativizar. 


Me aburro.  

Ya no quiero discutir. 


No tiene ningún sentido charlar así, así nunca voy a saber ,y vos tampoco. Cuanta de ese agua que pasó bajo el puente es real?... cuántas suposiciones, cuántas confusiones, cuántas jugadas raras, bizarras nos guardamos bajo la manga?, es mucho mas difícil todo con las mujeres ¡si nos hemos mentido mirándonos a los ojos!, y justamente en eso reside nuestro odio; en lo que cada una supone que la otra le ocultó, peor aún,  es imperdonable pensar que cada momento ocultaba  no sólo una tensión absurda, algo atado adentro haciendo fuerza por salir; sino también una conciencia cruel, que reprimida se desató en odios y venganzas, de las mas infantiles a las mas perversas...  Sólo necesitábamos una excusa, una sola para justificar toda la pasión enrarecida, viciada con abrumadora cotidianeidad, llena de reproches eh infinitos detalles que seguramente ninguna de las dos recuerda: un mismo amante, perdones no perdonados, engaños, un corazón roto, un hombre traicionado, gritos en un baño, averiguaciones impúdicas, perjurios, agravios, amigos en común, cartas de amenaza, relaciones tortuosas mentiras, mentiras, mentiras, sexo, mentiras, confesiones, mentiras, represiones, mentiras, impresiones, mentiras 
explosiones...MENTIRAS!! 





 Ya me siento mejor, escucharte hablar sin parar de la paz interior que conseguiste en katmandú -o donde fuere- me tranquiliza, estoy segura que no es así, que te perfumás con esas palabras, que te inquieto tanto cómo vos a mi...    
En un silencio ,nos atrapamos con las pupilas, tan fuerte que tenemos que correr la cara, cada una a cualquier punto para que no se note,  nos dimos cuenta... no somos las mismas, ya ni me acuerdo...ni si te odio, ni si te amo, ni si nos podremos perdonar algún día... sólo sé que las dos, con estos terribles cojones tenemos, también, tamaños miedos, la una de la otra...ya no competimos, sencillamente nos alejamos, temiendo de que el universo empiece a descocerse si algún día nos volvemos a encontrar de verdad, sin la gente de por medio y con el tiempo por delante, con todo esto nuevo que sabemos, que la otra no sabe, con todo esto que somos; ya sin miedo de esa palabra que estamos seguras que no nos identifica, pero con la certeza de que juntas el cielo y el infierno están a un paso. 
Me levanto, ya terminé la cerveza... 
-Mañana me tengo que levantar temprano, chau gente!

miércoles, 24 de agosto de 2011

Hipótesis

 J.C.C.

Sus labios convertían en cielo al aire del medio
Endulzaban las palabras afiladas por dientes de marfil blanco.
Mientras latían con firmeza los húmedos pliegues rojos
se atomizaban las partículas en un látigo de electrones que golpea la piel por debajo
desfibrilándome el pulso y raspando los bordes de una escalera de caracoles.
Un lazo de éter anudaba las dudas y se trensaba con el instinto.
Cuando de pronto, y sin permiso, mi prehistoria comenzó a rasguñar los huesos por dentro.
Lo lamento.

jueves, 21 de julio de 2011

 El nacimiento de la conciencia, y por ende la inconsciencia, es la previa al nacimiento del ser humano, El feto en su tercer semana ya comienza a plantearse si es él su Yo, si la madre quizás su Super Yo, y si el padre  sera Ello.
Esta instancia de desarrollo psíquica-mental, debería establecerse de ahora en más como el único momento en que el hombre es libre, ya que está incontaminado en relacion a la TeVe, prejuicios, la poderosa internet, el asqueroso IVA, aun no sabe que la plata no le va a alcanzar,y tantisimos etceteras.
Los conceptos q inundan su mente son puros y maravillosos, abstractos y fluidos. Luego de 9 meses de conciencia plena fetaria  ya ha desarrollado la semilla de curiosidad, lo cual lo expulsara al exterior (con ayuda de expertos).
En este momento el bebe se encuentra con el mundo, ensangrentado (lo q no sabe es q la sangre es suya). el, que habia deseado el encuentro con otros seres para expandir sus ideas, calla tras un shock post parto, comprendiendo q nadie lo comprendera. luego de esto (segundos), no puede hacer otra cosa q largarse a llorar.
Solo despues de pasado mas de un año intentara adaptarse al medio y en un acto de compasion hacia sus padres comenzara a decir tutu ata col eto, cuando en verdad su deseo inicial fuera el de decir tantas otras cosas que nunca entenderemos.



Por Spaguetti.

miércoles, 6 de julio de 2011

El pasillo (versión 82)

Por J.C.C.


 El portero había repasado en lavandina el pasillo, no era caminar y llegar... Ni transitorio el momento; Se trataba, mas bien, de una pequeña aventura el atravesar ese corredor, levitando de alergia al remedio higiénico y clorado...
  Había amanecido en un día "extraño", pero extraño con todas las letras!!... ( Con todas esas letras mudas de nuestro abecedario que no dice nada, simplemente obedece y sometido nos refleja como un abc sin frenos que derrapa todo el tiempo en las curvas de la vida y sus conceptos).
  No es el silabario en sí, somos nosotros el problema, los humanos, que agarramos siempre las cosas y las tratamos de meter en algún nombre, en alguna definición que tengamos a mano y nos suene familiar; O por lo menos sirva como para transportar esa “cosa” hasta encontrarle una bolsa mas fuerte, adecuada a todos con un apodo apto y reforzada en el sentido que le abraza y maquilla la jeta. ¿Vieron?; Si no agarramos letras y las acomodamos en palabras nos la pasamos agrupando sentimientos y sensaciones para explicarlos de alguna forma, contarlos en algún idioma o sentirlos en alguna otra persona para que sean de verdad.


 Que tontos somos...


 En esencia, el día era algo “raro” por así decirlo; No me cabía en ningún registro de acontecimientos normales de un día, no parecía ni lunes ni martes ni miércoles ni jueves ni domingo ni viernes, y ahí estaba yo... Caminando por el pasillo de paredes color crema rancia y vapores antibacterianos que se expandían hasta ocupar todo el volumen de mi caja toráxica… Preguntándome ¿?, recursando los recuerdos de una mañana inentendible, inexplicable e inagrupable... Tocando el timbre de lo que creía, era el departamento de alguien que suponía, iba a estar esperándome…
   (De todas maneras no estaba demasiado preocupado, , cualquier cosa que sucediese solo se amoldaría al día sin más condecoraciones dentro de la bolsa arpillera que entendemos por “extraño” y listo).


 Que iluso...


La puerta se abrió, saludé de reflejo con un beso ( Mis pensamientos inútiles siempre se acumulan de tal forma en estos momentos de tensión que estallan dejando al descubierto el piloto automático de pìbe_de_barrio que me vendieron en la adolescencia y “Así sigue la nave...”)
Ya saludado, sentado y consultado sobre qué beber conseguí relajar y meterme en el caparazón de nuevo; Ahora sí los eventos llegaban a mi con un nivel de pureza mayor, los sentidos agudos, y ya empezaba a escuchar los ruidos como a los de las películas que me enseñaron que en la vida hay ruidos, y en las orejas hay peajes… Al mismo tiempo se comenzaba a asomar, también, un olor a menstruación penetrante como el pasillo, pero no feo, ojo!, algo así como enzimático, insistente ( Diría dulce si no fuera que estoy comiendo un caramelo el cual está presentando una carta_documento en la sección lengua alegando que “dulce” pertenece a otro gremio, haciendo su descargo enojadísimo por la comparación y el tiempo perdido en la cola… En fin, el olor rápidamente se hizo parte de la casa, como el gato y la TV colgada en esos fierros negros arriba de la puerta del baño.-Es una muy mala idea ponerla ahí...).
 Parpadeen!, PAUSA, que hacemos acá?? yo me pregunté lo mismo, y ahí nomás comenzó la entrevista de esta señorita; El pibe de barrio apareció con su capa de superheroe por la ventana y ahí va la nave ahí va… Tuvimos sexo sin demasiados rituales, al natural, sin sobresaltos ni desencuentros, y ya enmascarados y satisfechos me preguntó:

 ¿Para vos qué es estar loco?...
 Por un momento quedé tildado pues no sabia si responder que es una enfermedad, una consecuencia del agrupamiento explicativo que hacemos los humanos, una medida alternativa ante una pena privativa de la libertad o si solo es un síntoma mas de la vida... Como el miedo epidémico que esta empezando a contagiar todo mi cuerpo al final de este día “       ”.
 Pero entonces, mientras meditaba, comencé a verla extremadamente atenta, cercándose en la vigilia de mi respuesta, disponiendo de todo su ser, no solo las orejas y una porción abundante de cerebro…
 Ahí entendí que eso no era una pregunta , ERA UN PASILLO, otro pasillo mas, una consigna… Tenía su olor, su puerta, su botón.

 Traté de despegarme de todo para explicarle exactamente qué es la locura, dejar de lado mi nombre, al pibe de barrio, mis escuelas y mis historias, mi cara y mis verdades de plastilina… Caminé hasta el final de ese corredor tirando las ropas de humano hasta llegar al timbre donde supuestamente me estaba esperando a mi mismo... Y así fué, la puerta se abrió, saludé de reflejo, -Como yo soy mellizo encontrarme con un tipo igual a mi no me impresionó demasiado así que me senté y sin parpadear comencé mi entrevista… El miedo no se hizo esperar, cuanto mas buscaba dentro mío, mas profunda la inexistencia, eterna si querés, mas peligroso el saber y mas "necesario" también, al contrario de las palabras que abandoné en el pasillo junto con mis ropas como a los pañales en su momento…
El letargo fue rigor…
 Parpadeen!!, yo lo hice antes de explicarle todo a ella... Su mirada era de respeto total, vulnerable a la revelación, perfecta, mis ojos no olvidaban ni un signo de admiración… Quise explicarle todo junto, tomarla en mis brazos y meterme adentro suyo para mostrarle las habitaciones, hacerle el amor con la rodilla y cortarle las piernas para que se de cuenta que caminar sólo la aferraba al mismo lugar… Quise mostrarle el mundo que no reflejaba el espejo de su sonrisa, que el tiempo no importa y el lugar tampoco porque La Inteligencia es el cuerpo y no esa bolsa de carne y huesos que la mantiene a la altura de la cabeza… Ella solo asimilaba, tenía los ojos conectados en mí, entonces se los saqué para que pueda verlo, fue hermoso… Nos abrazamos lo mas fuerte que pudimos mientras cubríamos el último vestigio del día con las sábanas blancas que nos absorbían en cada gota…
 Estábamos al fin solos y llenos de nosotros… Lejos, atrás, los olores, los barrios y cualquier pasillo que vayamos a tomar...

martes, 5 de julio de 2011

 Se siente unicelular un hombre de cara a una noche desierta  de invierno, siente como si su calor fuese absorbido desde las entrañas de la tierra, pero disuelto en el primer manto helado que la recubre, convirtiendo esa presencia en algo minúsculo, desposeído, casi extinto, que no es absorbido por la capa de grama sólo  por la existencia de una lógica física... pero la noche es despejada, y la oscuridad  del cielo tan sólo es el frio eterno y hueco del universo, con unas estrellas lejanas  que no hacen más que recordar esa distancia infinita.



 Es que de a poco se nos fue advirtiendo del retorno cíclico del invierno, ya el otoño se llevó con gracia las esperanzas del verano junto con sus hojas rítmicas. Y ahora  que el hombre se encuentra  sólo, vulnerable,  introvertido el temporal arremete contra él, con la violencia titánica de los vientos polares, un martillo gélido golpea el alma que sólo atina a resistir, los pasos surgen envueltos en patéticos abrigos. Resignado, ante la condición obligatoria de marcha  hacia  algún refugio.



 Es como si se hubiese impuesto una penitencia, la soledad total reinara sobre el hombre atrincherado, para que una vez aislado  en el frio se descubra a sí mismo, eh indague  de mil maneras: para que agote su material externo, se conozca hasta no soportarse, para que se aburra y reduzca su ego a un sinrazón, a un motivo inexistente, para alimentarse de recuerdo, -imágenes, evocaciones- para en ese preciso momento ser carcomido por la ansiedad de que ya no basta con el mismo...



 Los recorridos comienzan a significar otra cosa, ya no es el aburrimiento el móvil de la búsqueda, ahora son las preguntas, las que no puede contestarse sólo, lo que le permite salir una vez más a recorrer el paisaje hostil de una ciudad tomada por la parálisis catatónica y azul del clima. El espejo, el otro ser, el que reafirme la existencia de uno mismo, ese es el bien que se anhela, pero también pueden encontrarse espejismos.


 Así en respuesta a lo que encuentra, a los que encuentra, la persona agradece humildemente saberse algo así cómo un par, y no más una unidad perdida, única, vulnerable.



 Las igniciones calientan de a momentos  el alma, sobre todo porque existe un afuera amenazante, trágico y desolado, y  es por eso que se vuelve preciso perpetuarlas el mayor tiempo posible, tapándose bien, cerrando la puerta para ir a jugar, riendo en un trueque justo de reflexiones lumínicas... hasta que haya que sacar el pié fuera de la colcha y recordar (con ganas de cinco minutos mas) que  hay una helada detrás de esas puertas cerradas , y que las maderitas de lo fósforos en algún momento se consumen...



 Sin embargo las despedidas no dejan un sabor amargo, sino que renuevan mutuas esperanzas, y el hombre ya no siente el castigo del viento del mundo sobre sí mismo, sino al invierno cómo el signo de pregunta que lo empuja a la búsqueda y a la respuesta que es el otro, que son los otros. El necesario contraste de opuestos que reafirma su unicidad, pero en un mar de otras existencias, respirando y precisando, quizás al mismo tiempo el encuentro.



Por Flora la Exploradora