Chau amiga, compañera, madre de aventuras, sangre de tierra y fuego.
Guapa, fuerte y vibrante.
Dura y retorcida, siempre estuviste de nuestro
lado.
Nunca fuiste control ni policía, aburrimiento ni desgracia.
Dentro tuyo nos refugiamos del mundo, de lo
insensato, de lo normal y desabrido.
Fuiste carpa y somier, pesca, obrador, arma
química, flete, mudanza y obra de teatro en movimiento.
Fuiste regalo y souvenir. Fuiste de los tres y del mundo entero.
Tu mejor capitán te cambió por una nueva vida,
pero no pudo soltarte:
es un Q Continuum que ya vive en vos, en uno de tus engranajes.
Albergaste vida de todo tipo y pequeñas muertes,
tiraste un muelle entero al agua y del cielo llovieron postes de luz sin atar,
personas que no sabían aferrarse y caminos que aún no existen.
Tu piel es difícil de reconocer.
Fue engendrada de noche y sin luna,
siempre cubierta por capas de historia en cada película de polvo que te abraza.
Muy pocos saben tu color.
No tenés ojos fáciles. Nunca te vi llorar,
solo paraste a vomitar cuando no dabas más.
Chau amiga mía, amiga de todos y todas.
Tu desorden inconexo podía juntar un tóner de
impresora con la picada del domingo.
Y si metías la mano muy por debajo del asiento ya no había relación cuántica
posible
entre la estampilla del Gauchito Gil, dos cebollas y la carta de tragos del bar
A Galera del 2006, con todos sus precios.
No hay inflación posible que devuelva lo que
nos diste.
No hay precio para vos.
Siempre recibiste las burlas con buena cara,
demostrando que la esencia no se compra con razones humanas.
Tu desorden abría en cada uno de nosotros una
pequeña ventana a un mundo posible,
lejos de toda lógica y prejuicio,
donde explorar la aventura, la libertad y el deseo de vivir.
El universo entero respiraba por tus ventanas
abiertas a la madrugada.
Chau amiga, te quiero.
Sé que no vas a quedarte quieta. Sos una perra vieja que sigue corriendo la
pelota emocionada.
Espero verte
pronto o mejor aún. Escucharte detrás, sentir que te acercas despacito,
reconocer tu respiración profunda y descubrir con total alegría que estás ahí.
Kangoo querida de
mi corazón.
Por J.C.C.
